Entradas

Mostrando entradas de enero, 2021

Capítulo 41. BRUMANTRA.

  Lo más impresionante fue cuando se puso a hablar en arameo. Yo no entendía ni una palabra, pero el cura dijo que era arameo y uno de los científicos lo confirmó. La verdad era que hasta ese momento el cura vestido con su sotana negra me había impresionado más que mi hermana poseída. O al menos eso es lo que decía él: que estaba poseída, que tenía demonios dentro... aunque esto último no lo habían confirmado los científicos. Desde luego, yo no había visto nunca a nadie así a mi lado, en vivo y en directo, con semejantes convulsiones, pero sí había visto documentales de Historia en holovisión y sabía lo que era un ataque epiléptico, así que no iba a salir corriendo por ver a alguien echar espumarajos por la boca. Ni aunque ese alguien fuera mi hermana. Pero lo del arameo sí, lo del arameo me impresionó. Además, con aquella voz... reconozco que por poco huyo a refugiarme en el regazo de mi madre. Sin embargo, los científicos no parecían muy impresionados, y eso me contuvo. Si hubi...

Capítulo 40. LITERATURA.

  Aquella tarde sellaríamos el pacto con el Ínbid y nos entregarían el cuerpo de Brumantra. Palabra nos había explicado que la ceremonia sería breve y se llevaría a cabo en el mismo árbol-torre. Palabra sentía una honda tristeza por la muerte de Nevando cerezas y de Brumantra. Pero al mismo tiempo veía el futuro con optimismo. Según nos explicó camino del comedor, el Ínbid seguía dividido pero la facción que quería la paz con la Humanidad le había asegurado que colaboraría para que nosotros fuéramos rescatados. Palabra también estaba apenado por no poder explicarnos cuán honda era su tristeza, ni cuán grande su optimismo. Antes, nos dijo, deberíamos aprender a hablar. Antes, respondí yo, deberíamos comer. Mientras nos dirigíamos hacia el comedor y Palabra nos hablaba de su tristeza y de su optimismo mis pensamientos volaron hacia la guerra. Los humanos no respetarían Alema. No había nada que nosotros pudiéramos hacer. Si el Ínbid y los terkumas habían establecido una alianza, d...

Capítulo 39. MONOLITO.

  En las entrañas del árbol-torre existía una estancia abovedada, de suelo y paredes lisas y de un color blanco inmaculado. En el centro de aquella estancia se alzaba el monolito, justo en la cima de una pequeña loma de suaves laderas. El monolito dominaba todo aquel lugar y su color granate intenso contrastaba fuertemente contra el blanco impoluto de la bóveda y del suelo. Unas delgadas vetas de color azul marino, casi negro, se deslizaban lentamente por su superficie desde la base hacia la cúspide y, a medida que ganaban altura, se expandían por las caras de aquel objeto como los hilos de humo procedentes de un cigarrillo se expanden por el espacio. Al llegar al punto más alto, el observador esperaba que ocurriera algo: que la estancia cambiara de color, por ejemplo, o que se estableciera un arco voltaico entre la cúspide de la bóveda y el monolito. Pero no ocurría nada, sólo que las vetas desaparecían y eran substituidas por otras que aparecían en la base e iniciaban de nuevo ...

Capítulo 38. EPITAFIO.

  Después de haber dejado claro por qué le hacía gracia el estado lamentable en el que se encontraba Surkoi, Aniolita borró la sonrisa de su rostro, se giró y miró a Palabra. - Palabra -dijo muy seria-, me gustaría visitar la isla de mis padres antes de regresar al árbol-torre. Palabra accedió. Caminó hacia la orilla y se adentró unos metros en el agua, no mucho, sólo lo suficiente para que le cubriera unos centímetros de sus tentáculos. Nos pidió que nos acercáramos. Comprendimos que se disponía a invocar una lágrima de transporte. Nos descalzamos y caminamos hacia el lugar donde nos esperaba Palabra. Cuando estábamos a mitad de camino nos dimos cuenta de que Surkoi seguía sentado bajo la copa del árbol, mirando a su alrededor como una presa asustada. Me detuve. - ¡Surkoi! -grité-... ¿necesita ayuda? - No, señor -contestó. Se levantó y nos siguió, tambaleándose. Cuando estuvimos todos en el agua, Palabra entonó las notas adecuadas y se formó la burbuja a nuestro ...