Capítulo 16. CIVILIZACIÓN.
Al final del trayecto en ascensor se apagaron las luces y nos quedamos totalmente a oscuras. Mantened la calma , ordené a la escuadra. Tranquilos , insistí. Durante un minuto, mi voz era lo único que guiaba en medio de aquella negrura total. Al final, el iris del ascensor se abrió, dimos unos pasos y nos encontramos bajo un cielo repleto de estrellas. Miré a mi alrededor. Nos hallábamos en una plataforma abierta al firmamento. Seguíamos a oscuras pero al menos ahora teníamos la tenue luz proveniente de los astros. Nuestros ojos aún tardaron unos instantes en acostumbrarse a la oscuridad pero nuestros oídos enseguida captaron la voz de varios terkumas hablando en su idioma. Una de aquellas voces que llegaban hasta mí, antes ni siquiera de distinguir vagamente formas y contornos, me pareció la de Palabra. Intuí que estaba enfrente de nosotros, a pocos metros de la salida del ascensor. Poco a poco pude vislumbrar su cuerpo rodeado de terkumas más pequeños: los niños, que escuchaba...