Capítulo 12. RENEGADO.
Vi el rostro de Palabra surcado por la desesperación. Ocurrió segundos antes de que huyéramos. Me miró y me dijo: No, por favor . Su rostro no era humano. Pero el tono de su voz sí: estaba asustado. Eso sí era humano. Palabra viva sobre la piedra no tardó mucho en regresar. El problema fue que no vino solo. Es cierto que le acompañaban médicos, o al menos eso nos dijeron los terkumas que subieron al barco con él: que eran médicos. Supongo que no nos engañaron. Pero también vinieron soldados acompañándolos. Tenían que ser soldados porque vestían armaduras negras y portaban sables y lanzas. Sus armaduras se parecían a las armaduras de los samuráis durante la época feudal japonesa. Se parecían vagamente, claro. Lo cierto es que les protegía por completo su enorme cráneo y les cubría totalmente el rostro y los tentáculos. Eran armaduras negras que lucían símbolos plateados en los costados del cráneo. Hubo un detalle más que despejó toda duda sobre la función de aquellos terkumas ahí....