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Mostrando entradas de abril, 2020

Capítulo 12. RENEGADO.

Vi el rostro de Palabra surcado por la desesperación. Ocurrió segundos antes de que huyéramos. Me miró y me dijo: No, por favor . Su rostro no era humano. Pero el tono de su voz sí: estaba asustado. Eso sí era humano. Palabra viva sobre la piedra no tardó mucho en regresar. El problema fue que no vino solo. Es cierto que le acompañaban médicos, o al menos eso nos dijeron los terkumas que subieron al barco con él: que eran médicos. Supongo que no nos engañaron. Pero también vinieron soldados acompañándolos. Tenían que ser soldados porque vestían armaduras negras y portaban sables y lanzas. Sus armaduras se parecían a las armaduras de los samuráis durante la época feudal japonesa. Se parecían vagamente, claro. Lo cierto es que les protegía por completo su enorme cráneo y les cubría totalmente el rostro y los tentáculos. Eran armaduras negras que lucían símbolos plateados en los costados del cráneo. Hubo un detalle más que despejó toda duda sobre la función de aquellos terkumas ahí....

Capítulo 11. MANGLARES.

- Hola. Todos miramos en la dirección de donde provenía la voz. Vimos a un terkuma pequeño que nos miraba fijamente. ¿Cómo descifrar su expresión? Sus ojos negros y redondos no se apartaban de nosotros. La ondulación de los cilios de su rostro seguía un ritmo periódico y suave. Puede que su cráneo estuviera recorrido por ondas de colores, como las que había visto durante la conversación con Palabra, pero no podía saberlo con certeza porque no lo cubría con una pieza de ropa translúcida ni con una redecilla sino con un manto opaco de un tono marfil que caía fláccidamente a ambos lados del cráneo hasta casi rozar sus tentáculos. No había nada más que lo diferenciara de los terkuma que nos habían recibido, excepto su tamaño. Era mucho más pequeño. - Hola -dijo de nuevo-, ante Nevando cerezas vosotros. Nombre. Es. Sí, había algo más. Al oír su primera frase me di cuenta en seguida de que sí había algo más: su dominio del lenguaje no era tan bueno como el de los primeros terkuma que...